Las autoras advierten que la clave no es simplemente usar inteligencia artificial, sino cómo, para qué y con quién se utiliza. Desde esta perspectiva, el artículo invita a reflexionar sobre el papel del profesorado, el diseño pedagógico y las políticas educativas en un contexto marcado por la expansión de la IA. Más que una cuestión tecnológica, se trata de una decisión educativa con profundas implicaciones sociales.
Your new post is loading...
No cabe la menor duda que la brecha de acceso digital es un reto que se debe abordar en este momento. Sin embargo, existe otra brecha que viene acompañada del acceso equitativo de la tecnología digital. Se trata de la Brecha de Uso. Esta se entiende como la capacidad de redactar instrucciones óptimas que ayuden a obtener resultados más precisos, confiables, libres de sesgos y alucinaciones. El saber aplicar técnicas apropiadas de entrenamiento para que el modelo IA actúe como un asesor cognitivo o copiloto de proyectos. Muchos estudiantes y profesionales utilizan los modelos IA para la búsqueda de información o como oráculo de respuestas eficientes. Eso se considera como un uso superficial de la IA que pone en piloto automático las conexiones neuronales del aprendiz (usuario).