Sí, uso la IA, y mucho, pero no para escribir. La uso para documentarme mejor, para encontrar fuentes que antes me habría costado más tiempo localizar, para que agentes configurados por mí y bajo mis instrucciones busquen artículos que puedan ampliar o contrastar lo que estoy pensando. La uso para revisar ortografía y gramática. La uso, en ocasiones, para que otro agente, entrenado con mis propios artículos, me sugiera pequeños ajustes de estructura o me señale puntos débiles, basándose en la comparación con mis artículos más exitosos o con más lecturas. A veces, incluso, al terminar un texto, se lo copio a un agente que lo critica y me dice qué ángulos no he considerado.
Your new post is loading...
Estamos en tiempos en los que un escrito bien estructurado, sin errores ortográficos, con líneas de pensamiento elocuentes y con temas que muy pocos plantean... ya se considera como un escrito realizado con IA. Mi primer artículo de blog lo escribí en 2008. Yo utilizaba las tecnologías de ese tiempo para plantear nuevos temas, definir conceptos, conversar con otras fuentes, validar mis ideas, presentar datos reales, citar autores y exponer mis puntos de vista. Llevo más de dos décadas pensando dentro de las pantallas y escribiendo en pantallas. Y eso nunca afectó mi cerebro. Yo me preparé para leer y escribir en papel impreso, así como en otros medios de soporte. En esos escritos hay errores de todo tipo. Si tomara mi primer artículo de blog (2008) y lo procesara en un detector de plagio e IA, de seguro que marcaría un alto porcentaje de automatización.
Lo que NUNCA voy a hacer es escribir mal o con errores para complacer a los que me acusan. Yo también uso la IA para redactar mis escritos. Pero su uso no afecta la autoría de mis pensamientos. La IA se convirtió en mi copiloto de proyectos, asesor estratégico y crítico despiadado que señala mis puntos ciegos y zonas grises. No dejaré de usar la IA para demostrarle a otros que mis escritos son más humanos que sintéticos...