'Ciudades como laboratorios de innovación', por Antoni Gutiérrez-Rubí | Planeta Futuro
Desplazar el foco de la smart city al smart citizen permite abordar el tema de una manera más inclusiva y participativa, donde juegan un papel central las políticas públicas para desactivar las externalidades negativas de la tecnología. Para ello, es necesario diseñar formas de gobernanza que articulen lo complejo, construir nuevas coaliciones público-privadas, estimular los procesos de cocreación, así como fomentar y articular la participación de la sociedad civil. Las ciudades pueden y deben ser el laboratorio para protagonizar una revolución humanística que dé sentido cívico a las distopías tecnológicas. No queremos ciudades demasiado inteligentes y poco humanas, sino tecnología al servicio del proyecto cívico de la ciudad.
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