'La participación ciudadana en la democracia española: una mirada al futuro', por Encarna Hernández | Proyecto IRIS
España ha tenido históricamente una sociedad civil débil. Existe un extendido consenso acerca de esta carencia, cuyas causas estarían en la dictadura, así como en rasgos que predominan en la cultura política de nuestro país, marcada por un capital social difuso donde han predominado la desconfianza, la indiferencia y la impotencia política[1]. El amplio apoyo social a la transición democrática y hacia principios con el de Estado de Derecho contrasta, sin embargo, con los citados rasgos, dando incluso lugar a ideas para describir el fenómeno español como “desafección democrática” o “democratismo cínico”[2]. Otro rasgo diferenciador de nuestra cultura política es el bajo índice de participación en asociaciones voluntarias, como han señalado diversos estudios[3], aunque sí que cabría destacar un tejido social local más vertebrado, con tradición de activismo urbano y que será protagonista, como iremos viendo, de diversos hitos en el camino de la participación ciudadana en la democracia española.
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