'Cómo gastar (bien) 354.225 millones', por Elena Costas | El País
(...) En los últimos años, y al calor de la mayor sensibilidad con la corrupción, hay una exigencia mayor sobre la fiscalización del gasto. Pero fiscalizar no es evaluar. Fiscalizar nos dice si lo que se gasta se ajusta a la ley; evaluar, si gastamos bien.
Para ello deben planificarse las prioridades (con evaluaciones ex ante) y evaluar ex post los programas. Es decir, medir el impacto que tiene una política, aislando sus efectos de los que hubiesen ocurrido si no se hubiese llevado a cabo. “Lo que no se mide, no se puede mejorar”, es una máxima que no nos hemos aplicado los españoles. (...).
La evaluación no la puede hacer quien decide el gasto, ni quien lo ejecuta. Tiene que ser una institución independiente. Tras la fallida creación de la AEVAL estamos aún en una fase muy inicial en lo que a evaluación se refiere. Algo que se nos critica desde Europa.
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