Esta nueva curva en la espiral histórica de la Democracia, iniciada con la Revolución Inglesa, continuada en la Revolución Estadounidense y después con la Revolución Francesa, iba a producir, con la Revolución Española, la nación más grande que el mundo ha conocido. Grande por la extensión geográfica que abarcaba vastos territorios en cuatro continentes y rutas marítimas en todos los océanos. Grande también porque su Constitución fue la más democrática de aquel tiempo, por ejemplo estableciendo como ciudadanos españoles a los indígenas de América y a los de todas, hasta entonces, colonias imperiales. Cerramos aquí, con este post, el tiempo histórico abarcado por estas cuatro revoluciones.