¿Habrá cambio de lider económico en Latinoamérica? | PyMEs | Scoop.it

Algunos analistas comienzan a contemplar con cierto recelo la evolución de la economía de Brasil. El gigante carioca ha experimentado un fortísimo crecimiento en los últimos años, pero ahora comienza a enfriarse. Hay quien prefiere poner la venda antes de la herida. Brasil crece a buen ritmo, pero no está claro cuánto tiempo podrá aguantar así. El Fondo Monetario Internacional (FMI) espera que Brasil crezca este año un 2,5 por ciento. Muy lejos del espectacular 7,5 por ciento que consiguió en 2010. En 2011 la cifra de aumento del PIB ya había bajado hasta el 2,7 por ciento para situarse apenas en el 2 por ciento en 2012. Falta por saber el impacto que tendrán sobre la economía el mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro de 2016. Pero, a pesar de ello, las lenguas de doble filo ya señalan que la economía de México podría superar a la brasileña a la vuelta de una década. Podría haber cambio de líder en Latinoamérica.

 

En general, el FMI ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para los mercados emergentes, al tiempo que ha rebajado sus estimaciones para Estados Unidos y ha constatado una profundización de la contracción en la eurozona. Parece que en todas partes cuecen habas. Y Brasil no puede sustraerse a la situación internacional.

 

La subida de los tipos de interés en el mercado de bonos de Estados Unidos ha generado la salida de capitales de algunos países emergentes, en busca del binomio seguridad/rentabilidad. El rendimiento de los bonos de EEUU ha crecido y seguramente subirá más en el futuro, al mismo ritmo que la Reserva Federal vaya reduciendo sus inyecciones de fondos y vaya desmantelando sus medidas de estímulo económico.

 

De hecho, los tipos de interés de la deuda estadounidense se han doblado en apenas dos meses. Todavía se trata de rendimientos objetivamente bajos, a pesar de la subida, pero la tendencia alcista seguramente se prolongará durante bastante tiempo. De hecho los expertos creen que la propia Reserva Federal dará su bendición y alentará tipos más altos.

 

Las perspectivas de mayores tipos de interés en el país de las barras y las estrellas puede generar grandes movimientos de fondos internacionales de unos países a otros en los próximos meses. Se espera, por tanto, un aumento progresivo de la volatilidad en los mercados de divisas, de bonos y de acciones de todo el mundo. Los inversores internacionales están ahora más tentados de vender reales y comprar dólares. La combinación de estos dos factores, -menor crecimiento y salidas de capitales- sitúan en una posición complicada a los países emergentes. En esta situación pesan también las recientes manifestaciones populares que muestran el descontento social sobre cómo está creciendo la economía de Brasil. La gran expansión del crédito en los últimos años ha generado situaciones de sobreendeudamiento en las familias y aumento de la morosidad. Pero no todo es malo. De hecho, la revalorización del dólar en su cruce con el real beneficia a las empresas exportadoras brasileñas. Hay otro lado bueno y es que están dando sus frutos las medidas de estímulo económico que adoptó el gobierno brasileño a finales de 2012. Entre ellas destaca el recorte de impuestos para ciertos segmentos de la economía.

 

Pero, en general, la situación es preocupante. Algunas empresas brasileñas han suspendido o retrasado sus emisiones de deuda, ante el deterioro de los mercados de capitales en las últimas semanas. Hace apenas un mes, por ejemplo, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social suspendió la emisión de 3.300 millones de reales en deuda. No ha sido el único. Las empresas brasileñas parecen condenadas a soportar mayores costes de financiación. El dinero que hay disponible se dirige fundamentalmente al mercado de bonos soberanos y no al mercado de emisiones empresariales. Las empresas optan ahora por otras fórmulas de financiación como préstamos bancarios o emisión de pagarés, en lugar de las colocaciones de deuda o de acciones. La compañía Votorantim Cimentos y la aerolínea Azul han guardado en el cajón sus planes para salir a Bolsa.

 

Algunas empresas españolas con intereses en Brasil ya han comenzado a notar el menor crecimiento. Por ejemplo, el beneficio de la filial brasileña del Banco Santander se ha reducido un 4,3 por ciento en el segundo trimestre del año. Es un dato. Otro ejemplo. El beneficio neto de la operadora Vivo, la filial de Telefónica en Brasil, se redujo un 15,6 por ciento en el primer semestre del año respecto al mismo periodo del ejercicio anterior. Aun así, Vivo ganó 1.724 millones de reales brasileños (algo menos de 600 millones de euros) en la primera mitad del año.