El huracán devenido en tormenta afecta a 11 estados donde viven 60 millones de habitantes; hay al menos 30 muertos y millones de dólares en pérdidas materiales"

 

WASHINGTON.- El presidente Barack Obama dijo hoy que la crisis provocada por la supertormenta Sandy todavía no terminó y prometió hacer lo que sea necesario para manejar el desastre, que dejó al país con el corazón destrozado, más de 30 muertos y pérdidas materiales millonarias.

"Esta tormenta todavía no terminó. La gente que ha sido afectada por el ciclón debe saber que "Estados Unidos está con ella", advirtió Obama durante una visita a la sede de la Cruz Roja estadounidense en Washington.

 

"ZONA CATASTRÓFICA"

Esta mañana, Obama declaró "zona catastrófica" las áreas de Nueva York y Nueva Jersey afectadas por la tormenta que ya dejó más de treinta muertos, aunque se espera que la cifra crezca con las horas. Además, varias agencias de noticias difundieron distintas cifras sobre los fallecidos por la "supertormenta". Así, a media tarde, mientras EFE, Reuters y CNN indicaban 29 muertos, AP indicó 39 y AFP 30. En tanto, el diario The New York Times y Huffington Post cifraron en 38 muertos.

En tanto una declaración difundida por la Casa Blanca, pone a disposición de los gobiernos y comunidades locales los fondos, equipos y personal del Gobierno Federal necesarios para afrontar las consecuencias del desastre y socorrer a los damnificados.

 

AL MENOS 30 MUERTOS Y MILLONES DE HOGARES SIN LUZ

Desde ayer, Estados Unidos sufre la furia de la tormenta Sandy, una de las mayores en la historia de Estados Unidos, que golpea la costa este del país y afecta a 11 estados donde viven 60 millones de habitantes. Las graves inundaciones ya provocaron un saldo de 30 víctimas fatales y dejaron a millones de hogares sin luz en esa zona del país, además de paralizar el sistema de transporte.

La furia de Sandy, que tocó tierra en el sur de Nueva Jersey (vecino a Nueva York) convertida en tormenta postropical, se vio acrecentada por un frente frío, que al cruzarse con el huracán amplificó su poder destructivo. Atrincheradas en sus casas, más de 2,2 millones de personas sufrieron cortes de electricidad a medida que Sandy golpeaba un área de 1500 kilómetros, en la que viven 60 millones de personas y funcionan nueve plantas nucleares. Además, unos 12.500 vuelos fueron cancelados.

En Nueva York, donde se sintieron explosiones en generadores eléctricos y empezaban a extenderse los cortes de luz y de Internet, las aguas crecen en algunos barrios de la ciudad, como en el Bajo Manhattan, que se encuentra en su totalidad a oscuras. En Battery Park, el nivel del agua alcanzó su cota máxima desde 1821, año en que se registró otra fuerte tormenta.