La minería, ¿qué tan moderna? | Ciencias Sociales | Nuevas Geografías | Scoop.it

Uniandes 28/05/2013

 

Anthony Bebbington

Director de la Escuela de Geografía

Clark University

 

 

¿Qué quiere decir ser una sociedad moderna? Con frecuencia la gran minería se presenta como un símbolo de la modernidad. Se habla de “la minería moderna,” una minería de “tecnología de punta,” que ”no contamina”, y que trae el desarrollo a comunidades “primitivas” que no tienen otra opción. Son muchos los códigos y las palabras clave que se movilizan, a veces inconscientemente, para ir creando esta imagen de la minería. De hecho, con frecuencia la gran minería se presenta como sinónimo del desarrollo – la locomotora vuelve a ser el destino.

Ahora bien, no cabe la menor duda de que la minería a gran escala se basa en la aplicación de tecnologías impresionantes. Son tecnologías que van desde el uso de técnicas digitales para ir “leyendo” y revelando el subsuelo hasta las volquetas enormes que andan por los tajos abiertos o los mineroductos que cruzan cientos de kilómetros y transportan un lodo mineralizado entre mina y puerto de embarque.  La minería a gran escala constituye un verdadero triunfo de la dominación de la naturaleza por parte de (ciertos) seres humanos.

 

Pero queda una inquietud. ¿Qué tan moderno es todo esto? ¿Una sociedad se define como moderna por las tecnologías y los modelos de negocios que sus empresas utilizan? Pero más que esto, persiste mucho de lo viejo en esta forma de extracción de recursos naturales. Siguen existiendo las enormes asimetrías de poder que siempre han caracterizado las relaciones entre grupos étnicos, entre elites y campesinos, entre empresas internacionales y autoridades locales. Persiste una vieja dinámica en la cual “el centro” sabe que sabe lo mejor para las periferias; en cierto sentido persiste la relación de tutelaje entre elites sabias y sujetos primitivos quienes realmente no entienden y son desinformados por partes interesadas. Y finalmente persiste esta dominación de la naturaleza que tanto ha caracterizado los últimos dos siglos y cuyo balance no es tan evidentemente positivo.

 


Via MOVUS