Personal need as the best inspirational source for brain activity | Neuromanagement | Scoop.it

EL NEUROMANAGER:
La necesidad tiene cara de cerebro

Por Miguel Rivas (*)

 

¿De quién estamos hablando?

 

Si las culturas, y no sólo los países o los mercados;
La comunicación, y no sólo la transmisión de información;
La experiencia y las emociones, y no sólo los conocimientos;
El aprendizaje de todo, y no sólo el estudio de algo específico,
Los resultados vistos como consecuencia y no como objetivo exclusivo de la gestión;
Las relaciones humanas y las personas, y no sólo los clientes, sean internos o externos;
La toma de decisiones y el pensamiento lateral o divergente y no una simple verbalización de órdenes, tienen a la empresa o institución que dirigen como centro o punto de convergencia y puesta en común,
el hombre que esté detrás de esa compleja trama puede que sea un rara avis, llamado Neuromanager.

A un hombre de esas características (sin importar género, edad, nacionalidad, ni mucho menos su orientación política, sexual o religiosa) le sobra con conocer a su propio CEREBRO (llamado también mente). Lo concibió a su imagen y semejanza haciéndolo único e irrepetible imprimiéndole identidad y carácter, dotándolo de inteligencias y sensibilidades que actualizará por cada día de existencia.

Su triple reto consiste en:

Ir a por lo que no sabe o no controla plenamente, viviendo experiencias
Contrastar lo que cree que sabe y aprende, para convertirlo en conocimiento
Confirmar lo que percibe, imagina e intuye, desarrollándose emocionalmente

Su desafío es el de buscar aliados que den lugar a un equipo apasionado en lo que hace, a partir de lo que son. Lo conseguirá cuando ellos mismos vean en una silla un elemento para diferenciar a quien busca sentarse del inquieto que aspira a verse envuelto de forma proactiva en un movimiento cognitivo-emocional-vivencial del que todos son parte.

Este personaje conseguirá con su ingente actividad darle contenido al rol de Neuromanager al tener muy presente que, si bien la vida personal comienza cuando uno nace, la vivencia profesional que merece la pena surge cuando se armoniza un mix racional y sensorial que destaca por:

La determinación por descubrir pasión en algo concreto;
El compromiso de poner esa pasión en valor, haciéndola única y auténtica;
Escuchar, en vez de oír, aunque haya silencios o mensajes no esperados;
Observar, y no sólo ver, generando planes alternativos de actuación concreta;
Olfatear, como práctica previa para superar ambientes inicialmente hostiles;
Palpar, antes de tocar o comprometerse asumiendo un alto coste de oportunidad;
Degustar y catar cuanto pueda ser probado, evitando solapar gustos y sabores

En definitiva, el propósito de este avanzado profesional, introducido ya como Neuromanager, dotará a la gestión de empresas e instituciones con un nuevo enfoque recurriendo al terreno neurológico y emocional en busca de nuevas armas para lidiar mejor con lo que no ve claro a priori.
Al intentar afrontar esa adversidad descubrirá el trasfondo de lo que piensa, dice, siente y hace él y su propio equipo, provocando un escenario de mejora y crecimiento continuo inusitado y nunca igualado en gestiones anteriores. Y de tan expeditivo llegará a ser tan competitivo que dificultará su imitación.

Al afrontar nuevos retos brotará la gran fuente del conocimiento que es la propia experiencia (1), que no demanda ser memorizada, ni exige prepararse previamente, ni tal vez recordada una vez alcanzada. Tan solo pide ser disfrutada en primera persona, como el mayor y más atractivo acto de vida plena de un individuo dispuesto a madurar aprovechando el problema o adversidad como una insuperable oportunidad de aprendizaje.
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El Neuromanager hace ya un tiempo que no considera al IQ como referente del nivel intelectual que se posee y más que cantidad de algo, busca calidad en todo y en todos. Todo lo que pasa por sus sentidos lo procesa (hasta de lo más nimio y trivial aprende) para compartirlo con quien le asiste, colabora o comparte proyectos y se muestre dispuesto a perseverar en esa alianza evolutiva.

Cree firmemente que quién mejor conoce o ...

“... puede predecir el futuro es aquel que decide crearlo”. (Peter Drucker dixit)

y que la sincronicidad no es un fenómeno esotérico ajeno a las partes. Y que sólo se alcanza entre seres que coinciden en pasión por lo que hacen, coordinando y correspondiendo sentidos con pensamientos. Formas de pensar y sentir que inspirarán actuaciones que destacan por su coherencia y consistencia en el tiempo.

¿A quién estamos citando?

Este curioso personaje, entre Neurólogo y Manager, que piensa, percibe, imagina e intuye decidió ser un día autodidacta, a partir de lo que le enseñó la vida y de lo que aprende de sus propias vivencias al afrontar entornos adversos con independencia de su titulación o formación profesional.

Siempre tuvo presente que para ...

“ … buscar resultados distintos debía realizar actividades diferentes“. (Albert Einstein)

Quien aspira a ser un gestor diferente ante los desafíos que surgen en los tiempos que corren se ha convencido de que el primer síntoma vocacional de su nuevo rol como Directivo-Neurólogo es renunciar, sin rechistar, a la zona de confort, que surge de frecuentar lo que ya se conoce y se ha experimentado.

Este raro personaje nunca permanecerá preso del lugar en el que nació, ni sólo hablará el idioma en el que creció, en detrimento de cualquier otro, o estará adscrito a una cultura, grupo social o económico específico que no permita tomar distancia de los hechos o situaciones en las que se vea inmerso, sacrificando la perspectiva.

Y todo ello lo justifica por lo aleatorio de la decisión tomada por dos adultos (sus progenitores) que decidieron procrear en un determinado sitio hablando una cierta lengua, ignorando si la criatura sería empleada por un sector industrial o de servicios o trabajaría por cuenta propia, ejerciendo de autónomo.

(1) Experiencia: definida como repertorio de destrezas cognitivas -habilidades y capacidades para reconocer patrones- desarrolladas
a lo largo de la vida que permiten abordar, analizar e interpretar situaciones con familiaridad creando rutinas de comportamiento
Al que se zambulle en el Neuromanagement, a tiempo completo, busca y le interesa el mayor espacio posible, sin verse constreñido por límites o condicionamientos, pues en el campo mental no existen, pudiéndose plantear contemplar uno tan distante como el sideral, como demostró hace casi un lustro Sir Richard Branson, prototipo de emprendedor e innovador, donde los haya.

El Sr. Branson, creador de VIRGIN, no tuvo en cuenta que en otra época, no muy lejana, el espacio sideral haya estado reservado, casi en exclusiva, a astronautas y a especialistas en astros y galaxias por lo que no le costó cambiar ese paradigma y marcar una diferencia “creando” una necesidad de corte emocional, convirtiéndose en Neuromanager, al proponer en 2007 los primeros vuelos suborbitales.

Tales individuos nunca pierden la oportunidad de participar en lo que les parece distante, curioso y digno de buceo, si adentrándose en esas capas ocultas ven facilitado su acceso al propio desarrollo. Nunca repararán en esfuerzo físico, mental e intelectual si el retorno, en forma de conocimiento o vivencia, lo amerita.

Los Neuromanagers bregarán por no confundir mapa con territorio ni habrá GPS que le aparte de su férrea voluntad de ir a por donde deseen y decidan, sin importarles modas o influencias de terceros. En tal cometido, asumen que la titulación universitaria o la carencia de la misma son un punto de partida y nunca un destino o motivo de frustración o queja, respectivamente.

Siempre han tenido presente que el conocimiento se fija más y mejor cuantos más sean los sentidos que intervengan en el aprendizaje y los hechos les han persuadido a seguir pensando así, acuñando la expresión de “inmersión cognitiva-sensorial” ante lo desconocido o “mal conocido”.

Su motor es la pasión y ...

... “su claridad el haber podido crear un sueño ...” (Harv Eker dixit).

Para un Neuromanager, dispuesto a crecer en sensibilidad, un viaje, cualquiera que sea, es un oasis pedagógico que debe plantearse como herramienta esencial para conocer personas que puedan tornarse con el tiempo en insuperables aliados para el desarrollo de oportunidades, inimaginables en origen, y para las que agudizará su ingenio contagiándolo luego al resto del equipo.

La diligencia en tal actitud le lleva a abrir puertas que traerán tendencias y crearán corrientes que aireen rutinas conocidas, al tiempo de tejer relaciones cuyos principales hilos sean la reciprocidad de favores e intercambio de conocimiento, pues no siempre se recibe si antes no se da (“Do ut Des”, en boca de anglosajones).

La capacidad comunicativa que les caracteriza es tal que les lleva a hacerse presentes y omnipresentes, si cabe, sin utilizar necesariamente un determinado idioma. Están familiarizados con el lenguaje corporal de las culturas que frecuentan siendo sensibles al idioma musical y a la letra escrita y de la corriente artística del sitio que visitan, para crecer en sensibilidad que luego ponen en común con el equipo que dirigen.

Sin embargo, y conscientes de la importancia de avanzar hacia un rol de mayor compromiso como el de Senior Neuromanager, tampoco descuidan su inteligencia lógica. Participan activamente o propician que los miembros internos y externos de su equipo tomen parte en cuanta actividad o programa de actualización relacionado con el razonamiento deductivo, la innovación tecnológica, social o personal que se corresponda o esté relacionada con hacer mejor sus proyectos, concretar sus deseos o satisfacer sus necesidades más inmediatas.

Legítimos deseos de relación interpersonal les han permitido estar en contacto con las más prestigiosas y diversas organizaciones de su comunidad donde su participación e implicación ha sido decisiva para que el enriquecimiento mutuo sea posible, profundo y abarcador.

Un Neuromanager avezado es consciente de la importancia de contar con una red de contactos a nivel local, nacional e internacional. Establecen contacto con personas y personalidades de todos los ámbitos, rangos e ideologías que disfrutan de su compañía y encuentran siempre en ellos un disparador para provocar ideas que maduran en proyectos sostenibles y reconocibles por su excelencia e impacto. Todo ello les permite ganar valor y propiciar resultados en beneficio de la comunidad o grupo, de los que se sienten parte y largamente reconocidos como líderes de su actividad, sector o negocio.

El cerebro humano, ese gran desconocido

El cerebro, al igual que su portador, es un producto de millones de años de evolución y está diseñado para funciones que gravitan en la gestión y dirección de personas y proyectos, entre otras:

Vivir en sociedad, darse a conocer y relacionarse;
Desarrollar actividades hacia objetivos concretos;
Evitar el peligro o la aversión a la pérdida o lo negativo;
Interpretar información para hacer juicios y comportarse
Tomar decisiones y asumir las consecuencias

Sin embargo, el mayor tiempo de evolución se llevó a cabo en un mundo prehistórico en el que las oportunidades y los peligros eran inmediatos y las interacciones sociales eran escasas y restringidas al clan. Uno de los disparadores de esta compleja carrera evolutiva ha sido la aparición del dinero, entre otros instrumentos y el gran reto el que su existencia y administración suponen ante la sofisticación del sistema bancario y financiero global que muchos, perteneciendo al mismo, ignoran (2).

A priori, y los hechos recientes lo confirman, el cerebro no se muestra muy optimizado para lidiar con las complejidades de la vida moderna. En ella, las decisiones económicas y el comportamiento responsable son exigencias mayores para un músculo cuyos años de evolución no han sido suficientes para garantizar que salga airoso ante tanta novedad. La configuración actual del cerebro humano muestra la huella de su pasado evolutivo, pudiendo distinguir tres partes que, partiendo de la más antigua a la más reciente, se describen a continuación(3):

Cerebro reptiliano. Regula los procesos básicos corporales como el ritmo cardíaco, la respiración, el control de la temperatura. Estos procesos son inconscientes en su mayoría y están controlados fundamentalmente por estructuras como el tronco del encéfalo y el cerebelo.

Sistema límbico. Controla las respuestas emocionales inconscientes, como el estado de miedo siendo una fuente de motivaciones y emociones primitivas que incluyen la euforia y el pánico.

Corteza cerebral y prefrontal. La última estructura en desarrollarse filogenéticamente. En ella residen funciones tan imprescindibles como el razonamiento lógico, el pensamiento abstracto, el cálculo, el aprendizaje y la toma de decisiones.

(2) “Money as debt” (Fábula de Los Goldsmith): www.asisonlascosas.com/el-dinero-es-deuda. Creado y producido por Paul Grignon

(3) “Cerebro Rico, Cerebro Pobre”, Cap. 1 y 5, Bermejo-Velasco e Izquierdo-Megía (Presidente y Secretario, ASOCENE-Asociación
Española de Neuroeconomía- ), Edita: Cultiva Libros, Colección Autor, Número 124, Marzo, 2011. ISBN 13: 978-84-9923-602-5
La actividad mental se debate en alcanzar la mayor cantidad de “recompensas” con la menor cantidad de “dolor o pérdida”. La búsqueda y hallazgo de esas recompensas está regulado por un sistema formado por un grupo de neuronas que se comunican con el neurotransmisor denominado “dopamina”, la popularmente llamada “sustancia del placer”, que comparte protagonismo con otros: acetilcolina, noradrenalina, serotonina, GABA, aspartato, glutamato, glicina, ... de las cuales toman su nombre (dopaminérgicos, etc). Cada una de esas redes neuronales está implicada en determinados procesos cerebrales: recompensas (bienes/objetivos con valor más allá del económico, como ser la alegría, el sexo, un sabor, fragancia, etc), la movilidad, la sensibilidad, la visión, apetito por el riesgo (preanunciando ludopatía, si es alto).

La anatomía cerebral existente para “evitar o neutralizar el dolor” está peor definida que en la de las recompensas e incluye estructuras como la ínsula, la amígdala, el hipocampo y el hipotálamo. Y es esta membrana -a través de otro elemento llamado hipófisis- la responsable de liberar en sangre sustancias -las hormonas- que pueden transportarse a todo el cuerpo y susceptibles de producir respuestas tales como aumento de frecuencia cardíaca y respiratoria, sudación, dilatación de pupilas o erección del vello en momentos de miedo o pánico. Todo de forma inconsciente, pero que afecta e influye en pensamientos, juicios, comportamientos y decisiones de cualquier tipo.

Como ya se dijo, las protagonistas estelares del sistema nervioso son las neuronas, que como células especializadas son las que trasmiten la información y conforman redes que, a diferencia de los bits, responden a cada individuo y no a ningún programa o informático, en particular. Las neuronas se comunican entre ellas mediante unas estructuras llamadas sinapsis. El número aproximado que se posee es de cien mil millones y cada una de ellas se comunica con unas 10.000 neuronas distintas existiendo unos mil billones de sinapsis (1.000.000.000.000.000). Por cada neurona, como si de abejas obreras se tratara, existen unas cien células gliales que las ayudan a mantener su buena forma, la transmisión de impulsos o participar de la mencionada sinapsis.

Dicho lo anterior, pensar que se es CONSCIENTE de cuánto proceso mental existe es muy pretencioso. Hay hechos que carecen de importancia y no serían prioritarios en un salto evolutivo, si lo hubiera, como ser: control de frecuencia cardíaca y temperatura corporal, etc, pero otros como la impulsividad ante la compra emocional, la tendencia de seguir a los demás ante modas y tendencias, etc son también procesos de tipo subconsciente de consecuencias ingratas si no son estudiados y medidos antes de su ocurrencia.

Progresión científica y recursos técnicos disponibles

Es a partir de los 90, en la llamada década del cerebro, cuando las aportaciones de las neurociencias son más evidentes en términos de análisis y toma de decisiones racionales y emocionales, evaluación de comportamiento y compatibilidad de equipos para evitar incomprensiones mutuas (cortizal izquierdo vs. frontal derecho, etc, según el HBDI -Herrmann Brain Dominance Instrument), detección de competencias y capacidades según sea la configuración neurológica en cuestión.

Tales aportaciones han dando lugar a numerosas disciplinas, tan diversas en origen como complementarias en destino que deben convivir en un mundo llamado a enriquecerse mutuamente aprendiendo todos de todos para beneficio de muchos. Entre otras, podemos citar a las siguientes: neuroanatomía, neuropsicología, neuroeconomía, neurobiología, neuromarketing, neuromanagement.

Tal vez sea “El Error de Descartes”, libro que publica en 1994 el neurólogo de origen portugués y Premio Príncipe de Asturias 2005, de Investigación Científica y Técnica, Dr. Antonio Damasio, un precursor en estas lides, cuando establece relaciones entre daños en la corteza prefrontal de pacientes y la dificultad que tienen para tomar decisiones en ámbitos económicos y de consumo.
Pero sin duda, el hecho que popularizó la convergencia de disciplinas económicas vinculadas con la medicina fue la concesión del Nobel de Economía de 2002 a los Dres. Vernon Smith y Daniel Kahneman; éste último como psicólogo, y primero de la ciencia médica en verse premiado con un galardón relacionado con la ciencia económica.

Entre los recursos y técnicas disponibles, sin ánimo de ser exhaustivos, se citan las siguientes (3):

La Neuroimagen es la técnica más utilizada para comprender el funcionamiento cerebral en la toma de decisiones y qué regiones o áreas del sistema nervioso son las que más se activan ante decisiones o comportamientos determinados.

La Resonancia magnética funcional permite visualizar cambios en el flujo de sangre oxigenada que sirve como una medida indirecta del metabolismo cerebral.

La Tomografía por emisión de positrones (PET) es capaz de medir el consumo de glucosa por parte del cerebro, confirmando la zona de activación.

Técnicas electrofisiológicas diversas, indispensable para la medición y posterior interpretación de emociones: electrocardiograma, presión arterial, respuesta galvánica de la piel (sudación), electromiograma para medir contracción de músculos faciales, cigomático, etc.

Test psicológicos, como la herramienta más popular en las que se conocen múltiples aspectos psicológicos como la impulsividad, la ansiedad, el grado de confianza o el estado anímico de consumidores, directivos, gestores o miembros de un equipo.

Estudios hormonales, cuyo estudio va a ser también un componente fundamental en el conocimiento de la persona, actúe ya como directivo, consumidor, cliente o proveedor y en la detección temprana de capacidades relevantes en un proceso selectivo o de promoción de carrera. Dichos estudios pueden también combinarse con otros recursos, ya expuestos.

Por último y, a manera de ejemplo, se corresponden aspectos o competencias (a ser determinadas por cada empresa o sector) susceptibles de medición y evaluación para una mejor apreciación de cada una:

Ansiedad: Test de Hamilton, hormonas tiroideas
Aversión al riesgo/pérdida: Testosterona + test ASOCENE
Efecto manada o sentido de pertenencia: Test ASOCENE
Estado anímico: Test de Hamilton, test ASOCENE
Impulsividad: Testosterona + estrógenos + test de Barratt, test ASOCENE
Nivel de estrés: Test de ansiedad + cortisol + batería de preguntas
Paciencia: Testosterona + estrógenos + cortisol + test de Barrat

El Neuromanager Nace o Se hace

“Conocimiento no es lo que se recuerda, sino lo que no se puede olvidar”. (Confucio, dixit)

Trabajos recientes confirman una evidencia: que escuelas, institutos y universidades mantienen en su diseño y organización una configuración y mentalidad similar a la que existía cuando se establecían las antiguas fábricas, protagonistas de la revolución industrial que comenzó en Gran Bretaña durante la segunda mitad del siglo XVIII, y que luego se expandiría al resto de Europa durante el siglo XIX.
Ese fervor fabril e industrial fue precursor de un tipo de modelo productivo y de desarrollo socio-económico que hoy ya no existe. Sus principales rasgos son fácilmente verificables (4 y 4 bis):

Timbres o sirenas que regulan el tráfico de alumnos, impropias en la sociedad de las TIC;
Separadas por departamentos o áreas estancas, como si dirimieran lotes o stock de producto;
Evaluación por memorización y razonamiento deductivo sin entrar en aspectos emocionales;
Graduación por culminación de ciclo, como si se tratase de una fecha de fabricación.

Data de esa época la creencia de que una cierta preparación era garantía suficiente para acceder a un buen puesto de trabajo pues un curriculum estandarizado tendía a “producir” individuos (obreros) iguales o uniformes, valorados por cadenas de montaje e industrias que priorizaban lo técnico y lo funcional. Consideraciones cognitivo-emocionales podían alterar la producción y por ello, muchos insistieron en automatizarla siglos después, diluyendo ese riesgo aunque generando otros que en forma de paro, EREs, jubilación anticipada, etc, han ganado la calle y parecen hoy difíciles de atenuar.

Hemos emigrado hacia una sociedad de servicios, aunque el planteamiento educativo siga siendo el mismo. Y, a pesar de ello, la penalización es creciente en quienes se distraen por exceso informativo (aunque, no siempre, comunicativo) diagnosticándose el síndrome del TDA (Trastorno por Déficit de Atención) por el más que evidente motivo de aburrirse con lo que reciben por no corresponderse con las demandas de un tipo de sociedad diferente y de una situación social que no premia amateurs.

Sin haber reaccionado aún ante ello, el panorama se complica cuando la rémora de la ilustración con su enciclopedismo y la reducción de la inteligencia al mero razonamiento deductivo están más que presentes. Tal situación discrimina gente brillante por no haber sido académica o no haber pasado por ese patrón educativo, promoviendo la acumulación de datos como si la mente fuera un almacén.

Y en ese almacén o caja de sastre, la expectativa de valor estaría en función del número de artículos estocados, ignorando el compromiso cognitivo y la inmersión en una experiencia estética, la preparación para una asunción temprana de riesgos (como la del agricultor que siembra sin tener la certeza de la recogida) o el fomento de la creatividad e imaginación para sortear situaciones adversas.

La configuración de cursos uniformes por edad sin un conocimiento personal de cada alumno, enumerando aspectos y competencias susceptibles de desarrollo impide conocer el potencial y destino ocupacional del alumno. Tal hecho posterga un agrupamiento temprano que pula o refine curriculae que más convengan y que mejor contribuyan a maximizar el talento individual a la vez de desalentar el conocimiento cuya adquisición pueda ser más adversa, lenta o esquiva.

Complementariamente, la mayéutica socrática no tiene ya cabida por existir cursos de grado, en los que deben caber todos a pesar de un espacio reducido o si, con suerte, se puede optar a un posgrado, aparecerá el MBA o el EMBA, como protagonistas absolutos, cuyas “... instituciones actúan como plantas embotelladoras que ponen etiquetas (de mayor o menor renombre, en función de la cuantía que se abone), pues el producto viene ya fabricado en un 90 %” (Prof. Richard West, Darmouth College, USA, en TIME). En estos programas se prioriza la “metodología del caso” (ajeno) en detrimento del propio, más necesario e inevitable por ser el que se relaciona con el alumno, protagonista absoluto de su evolución, a través del análisis de sus propios aciertos y normales fracasos.

(4) “Changing paradigms”, Sir Ken Robinson, The Renaissance Society of America, editado por www.cognitivemedia.co.uk, traducido
por www.asisonlascosas.com. Visto el 15/10/11 en: http://www.youtube.com/watch?v=AZ3JmuaUrxs&feature=player_embedded

(4 bis) “Bring on the learning revolution”, Sir Ken Robinson, en: www.ted.com/talks/lang/eng/sir_ken_robinson_bring_on_the_revolution.html
Al igual que el Prof. Mintzberg (5), deseamos como docentes pero también como ciudadanos, que estos MBAs evolucionen en tiempos venideros, pasando del enfoque actual de un “Management By Analysis” a uno más moderno y necesario, como es el “Management By Attitude”. El resultado será más “estrategas comprometidos” (con lo propio y lo del conjunto) y no tanto “analistas racionales” (de lo ajeno), desentendiéndose de las consecuencias que generan (algunos) cuando asumen puestos de responsabilidad, tomando decisiones, redactando informes, o emitiendo dictámenes o resoluciones.

Mientras tanto, otros, como el inefable humorista argentino, D. Joaquín Lavado “Quino” (creador de Mafalda), vinculados al humor y a la inteligencia emocional gráfica resumen el cuadro de situación de tal forma que, ante imágenes tan claras, huelgan las palabras:

Oportunidades indelegables

“El cerebro crea al hombre” (Antonio Damasio, dixit)

Y el hombre será, pensará, sentirá y actuará, según sea su cerebro. Lo ha sido así desde siempre y hoy se tiene la gran oportunidad de que un mejor conocimiento del mismo influya positivamente en el mundo de la empresa y las instituciones. Haber ignorado su potencial y desconocido su bajo coste de funcionamiento ha hecho que empresas e instituciones no quieran perder más tiempo ni dinero.

(5) “Managers, not MBAs” (Una visión crítica de la dirección de empresas y la formación empresarial) Cap. 2, Henry Mintzberg.
Editado por Berret, Koehler Publishers, San Francisco y Ediciones DEUSTO/Planeta Agostini (En español). ISBN: 1-57675-275-5
Un Neuromanager creará y permitirá que el cerebro sea su mejor aliado para fortalecer el rol del directivo que necesita ver más allá de lo que determinan sus dos ojos, atrayendo a personas de talento.

Las mismas sólo se acercarán a quien gravite en una esfera de tipo cognitivo-emocional que trascienda muchas de las limitaciones de los planteamientos actuales y enriquezca procesos de debate que eviten posturas inflexibles y poco pedagógicas.

Las últimas investigaciones científicas han demostrado que la actividad mental modifica el cerebro y que la sabiduría es el destino final de quienes optan por ese “fitness mental”, que debería igualarse en ritmo y frecuencia con el físico, más popular, más generalizado, mejor aceptado.

Durante un tiempo se pensó que el número de neuronas era limitado y a partir de cierta edad, no había oportunidad de incrementarlas o de dotar de mayor conocimiento a las existentes.

Sin embargo, recientes hallazgos anuncian que cuánto más se potencia su uso más y mejor se modela el cerebro, siendo la actividad cognitiva permanente la mejor materia prima para la supervivencia.

El desarrollo que el cerebro experimenta no es uniforme ni generalizado. Según sea la actividad mental que decida realizarse, se activará en mayor o menor medida el sector específico relacionado:

En la zona mental llamada Hipocampo, el mayor o menor desarrollo estará relacionado con ejercicios y/o actividades mentales que requieran fijación o memorización de datos potenciando lo que se llama memoria o inteligencia espacial.

Si se consideran profesiones como las musicales, existen zonas cuyo desarrollo y dinamismo están asegurados. Los beneficiados son quienes ejecutan instrumentos o cantan y la zona favorecida será su Circunvolución de Heschl (zona cerebral en la que se procesan los sonidos).

En personas de condición bilingüe, la Circunvolución angular izquierda (zona en la que se procesa el lenguaje) no requiere mayor esfuerzo por tenerla permanentemente entrenada.

Cuando se avanza en edad, de no haber estímulos, existe un mayor deterioro en el hemisferio perceptivo, el derecho, en contraposición con el izquierdo, que organiza y controla la información.

El hemisferio derecho se estimula cuando se accede a conocimientos nuevos que una vez aprehendidos y adquirido un determinado nivel de pericia pasan al izquierdo para regular su uso posterior o proceder a su archivo.

Beneficios añadidos

Nunca antes un directivo afrontó su oficio o profesión como una auténtica maratón del conocimiento.

De plantearse ser un atleta mental competitivo, el Neuromanager supeditará su zancada a cuán capaz sea de entrenarse y prepararse para esa gran carrera.

La decisión de optar o no por ese rol dependerá, no tanto de la pasión por el “fitness físico” como de su compromiso en potenciar simultáneamente habilidades y desarrollar capacidades propias que contribuyan a un mejor desempeño en una suerte de “fitness mental continuado”.

El mayor reconocimiento será el de un retiro dorado en materia cerebral por la sabiduría ya adquirida.

Es la recompensa que recogerá por haber actuado de forma responsable gestionando empresas e instituciones. Ante cualquier retiro temprano podrá difundir aquellos temas que muy bien conoce, pudiendo compartir ese conocimiento con quien muestre interés y compromiso en el desarrollo de la comunidad que cohabitan o comparten.

La corriente científica actual respalda la afirmación de que la vida mental intensa desempeña un papel esencial en el bienestar cognitivo-emocional, y no solamente, en las etapas avanzadas de la vida (6):

El ejercicio físico protege la salud cardiovascular;

El ejercicio cognitivo fortalece nuestra salud cerebral;

Los seres humanos pueden crear neuronas a lo largo de toda la vida, según sea su esfuerzo;

La incorporación de conocimiento asegura la supervivencia del hemisferio derecho;

Las neuronas se multiplican en zonas específicas con especial intensidad de acuerdo a la
actividad mental realizada y la frecuencia con la que aquella se lleve a cabo;

La mayor o menor sabiduría podría relacionarse con el mayor o menor ingreso de información,
a lo largo de una vida, a este último hemisferio;

Hoy más que nunca se puede inferir que no hay buena salud sin un buen cerebro y el mayor o menor conocimiento del mismo es la gran esperanza de sabiduría que nos tiene reservada la vida humana en el planeta que habitamos.

Con lo expuesto reafirmamos nuestra absoluta confianza en ese hombre renacentista para que se abra camino en una sociedad global necesitada de dirigentes probos, cualificados y apasionados para gestionar y rentabilizar empresas e instituciones aunque sin omitir su tinte o responsabilidad social.

Tales entidades deberán asumir el noble reto de sintonizar con expectativas, deseos y necesidades de quienes siendo jóvenes profesionales aspiran a evolucionar en equipos liderados por personas que sepan contestar las CUATRO preguntas que siempre se reserva para sí el cerebro de un Neuromanager:

¿Qué pienso, deseo y quiero?
¿Qué siento, imagino e intuyo?
¿Qué creo que sé y qué debería aprender?
¿Qué desconozco o no controlo plenamente?

Todas ellas deberán ser planteadas ante cada adversidad que se presente constituyendo usinas continuas de aprendizaje a lo largo de toda la vida profesional. De la retroalimentación sistemática de cada experiencia, el cerebro volverá a crear al hombre, una y otra vez, hacia una escala evolutiva sin final.

(6) Dr.Elkhonon Goldberg, New York University School of Medicine; Director, Instituto de Neuropsicología y funcionamiento cognitivo

(*) Miguel Rivas
Consultor, emprendedor, orador, profesor

Desde edad temprana ha estado apasionado por las raíces del pensamiento y el comportamiento humano. Defendió desde su época universitaria la llamada Tercera Cultura, en términos del agente literario y editor neoyorquino, John Brockman: la necesaria convergencia de lo intelectual con lo científico. Como pensador de esa Tercera Cultura, tiende a prescindir de intermediarios y procura expresar sus reflexiones de una manera accesible para un público exigente y harto de interpretaciones por parte de terceros, casi siempre generalistas; en muchos casos, sensacionalistas.

Ha estudiado Administración de Empresas y Economía en Buenos Aires; Marketing en Washington, DC, y Neuromanagement en Shanghai. Ha liderado proyectos de consultoría, formación y desarrollo profesional en distintas ciudades europeas, latinoamericanas, africanas y asiáticas. En todas ellas, ha intentado aprovechar sus estancias para integrarse al medio local en el que vivía, observando y buscando la empatía con la población local con el fin de aprender y contribuir a la mejora del desempeño personal, con independencia de área o sector económico.

Reside en España desde 1989. Como gerente en PwC, lideró el programa de desarrollo directivo para representantes de un centenar de países de África, Caribe y Pacífico, durante la EXPO´92. Ha sido Delegado del Turismo de Argentina para la UE y la Federación Rusa, Profesor asociado del Departamento de Economía de Empresa de la Universidad Carlos III, de EADA, Barcelona, en EUROFORUM (hoy, IESE) y del MBA de la Universidad Nebrija. Ha sido consejero y fundador de empresas e instituciones. Actualmente es profesor de UCLAN (University of Central Lancashire, UK) impartiendo "Development & Change in Asia-Pacific Region” en el BA (Hons), International Business Communications en su campus de Madrid.

Está diplomado en organismos multilaterales por la Escuela Diplomática y certificado en calidad educativa por Naciones Unidas (UNWTO) habiendo auditado universidades y centros de estudio en Hong Kong y China continental, España, Italia, etc. Ha residido en Shanghai, China de 2008 a 2011, teniendo a su cargo el lanzamiento del primer BBA (Bachelor in Business Administration), en inglés, como representante de la joint-venture establecida entre Raffles Corporation, Singapur (ex-La Salle College) y Donghua University, Shanghai (pionera mundial en estudios textiles y de diseño de moda).