En Hoy Extremadura esperan 12.000 aficionados del Linares Deportivo en la grada de Linarejos | Aupa Linares, equipo andaluz y minero | Scoop.it

El drama que no cesa. Primer acto de la tragedia del descenso, que no se resolverá hasta la última escena. Como debe ser: suspense y sufrimiento hasta el minuto final. El Cacereño se jugaba el ser o no ser en el Príncipe Felipe y la afición respondía. Se notaba en la cafetería del camping, que servía el café en vasos de plástico, algo que solo sucede en las grandes ocasiones, o sea, cuando viene el Cádiz o cuando el Cacereño se asoma al abismo y la ciudadanía intenta echar una mano.


Así que una hora antes del partido, tomábamos un café solo en vaso de plástico y nuestro compañero de mesa nos informaba de que en la silla que ocupábamos se sentaba a desayunar Ángel Marcos, el entrenador, días atrás y manifestaba sus preferencias. El míster imaginaba su escenario favorito, que consistía en jugarse el descenso con los vascos del Leioa disputando el partido de vuelta en casa, el domingo de feria en hora taurina, a las cinco de la tarde, pero sin corrida de toros haciendo la competencia y con 35 grados a la sombra, una temperatura que descoloca a cualquier vasco. 


 Pero no, se trata del Cacereño, es decir, olvídense de escenarios amables y prepárense para la peor de las posibilidades. Marcos no quería al Linares y le tocó el Linares. No quería el partido de vuelta en el estadio de Linarejos, pero será allí donde todo se acabe o todo vuelva a empezar, con 35 grados a la sombra y 12.000 linarenses presionando desde la grada. 


 Si 300 aficionados del Linares fueron capaces de levantarse a las cuatro de la mañana de un domingo para hacerse 860 kilómetros y animar a su equipo, ¿qué no serán capaces de hacer para empujarlos en su propia casa? Linares es una ciudad de 60.000 habitantes y en el estadio cabe el 20% de la población. Se disputa el nacimiento del fútbol con Huelva y con Vilagarcía de Arousa pues en las tres localidades hubo ingenieros ingleses a finales del siglo XIX que introdujeron el 'football'. El fallo es que en Linares tardaron unos años en crear un club oficial y por eso no cuentan como equipo vicedecano. 


 El Linares es un club 'guadiana' que desaparece y aparece: Linares C.F. (1960-1990), C. D. Linares (1990-2009), Linares Deportivo (2009)... Pero su afición no cambia y el domingo llegaba al estadio media hora antes del partido en una llamativa caravana de seis autocares custodiados por coches de la Policía Nacional. Tanto vehículo y tanta bandera llamaban la atención de decenas de extranjeros acampados en el cámping cacereño, que se interesaban por aquel espectáculo gratuito. Los campistas confraternizaban con los aficionados cacereños, pero no los entendían cuando estos les confesaban: «Vamos a sufrir un poquito». 


 Ya dentro del estadio, sufrir se sufría, pero en Tribuna no se notaba demasiado. Llegaban los gritos de los de Linares y los gritos de los ultras de Cáceres y de Mérida. Sí, un grupo de aficionados emeritenses había venido a echar una mano a la sufrida peña de Preferencia. Pero en Tribuna, silencio y corrección, lo propio en un partido de tenis o, mejor, en un Salón del Automóvil, porque detrás de las porterías se exponían varios coches todoterreno, un par de megagrúas, diferentes berlinas lujosas y, si se sumaban los seis autobuses linarenses y el parque móvil de la Policía Nacional, no extrañaba que el público mirara más la 'Expoauto' que un partido tan dramático como aburrido. 


 Para entender la situación, baste decir que un posible penalti no pitado a favor del Cacereño se saldó con un tímido abucheo. Si pasa eso en Linarejos, 12.000 aficionados abroncarán y presionarán al árbitro durante el resto del partido. Hubo que esperar al minuto 77 para que un larguero y un paradón en el área linarense provocaran unas palmas, un «Sí se puede» y un «A por ellos» (en Cáceres, el equipo anima la grada, no al revés). Y no hubo más. El drama que no cesa culminará, para bien o para mal, en el Infierno Azulillo, o sea, Linarejos, un escenario que da miedo.