GENERACIÓN PERDIDA EN DESCONFIANZA | Generación perdida. | Scoop.it

De pequeño decían que formarías parte de la generación 2.0, futurista, emprendedora y con gran poder empresarial del siglo XXI. Crisis, paro, dinero, fracaso en la búsqueda de trabajo,, recortes en educación, en sanidad… más paro, lo que incrementa la crisis y hace, por tanto, subir la prima de riesgo a pasos agigantados hace que, tras haber aprendido los colores en primaria y a sumar y restar, a analizar frases sintácticas y al hommo sapiens y las ecuaciones, llegando a especializarte en una carrera con la que has soñado desde la infancia; sin embargo, te adentras en una generación que difiere de aquella que hablaban tus progenitores: la generación perdida.


Periodistas, músicos, empresarios, turistas, maestros, profesores, publicistas, arquitectos, artistas, trabajadores sociales… a los que los empresarios ponen la etiqueta de “no válido” y “no confiar” por carecer de experiencia laboral en este ámbito. Estadísticas muestran que la tasa de paro juvenil menores de 25 años, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) se sitúa en torno a unos 728.600, sin incluir a aquellos jóvenes que no estudian y que, ante la desesperanza de encontrar un empleo, tampoco están buscando trabajo, la conocida Generación NINI, y que, irremediablemente, incrementa por momentos.


Nos catalogan como la generación mejor formada y mejor educada y es, en este momento, cuando tenemos que aprovechar cualquier tipo de trabajo, cualquier práctica por mínima que sea su remuneración para poder, de este modo, superar ese escalón en esta desértica nada dentro de un futuro desolador. Sin embargo, somos nosotros, los jóvenes el futuro que le espera a esta sociedad y es hora que las empresas confíen en nosotros; no somos otra cosa que un ejército de voluntarios arqueros que, simplemente esperan, tensando sus arcos, el momento apropiado para lanzar la flecha.