En la próxima edición del DRAE -Diccionario de la Real Academia Española-,, prevista para el año 2014, se incluirán palos flamencos que, hasta este momento, permanecían en el anonimato. Al menos desde la consideración y tratamiento de su definición como vocablo. La iniciativa ha sido impulsada por el filólogo, escritor e investigador Antonio Rodríguez Almodóvar. El autor de Cuentos al amor de la lumbre, -compendio de oralidad, entretenimiento y sapiencia popular, didáctica del aprendizaje vital para los niños a través de los cuentos y memoria viva del riquísimo acervo andaluz- reveló las carencias del manual que, definitivamente, satisfará y completará en su nueva edición. Otra cuestión será que facilite a los neófitos de este mundo, a través de una abreviada síntesis definitoria, la arcana raíz de su insondable misterio y credo. Gabriel García Márquez describía en Cien años de soledad la génesis de Macondo: “El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”. Nombrar es considerar la existencia de lo que nuestras palabras designan. Lo hacemos de este mundo. Toma cuerpo y materia.