César político, César militar, César escritor, César orador, César ingeniero, César jurista... César seductor; son múltiples las facetas que han contribuido a erigir el mito de este hombre único e inigualable, de personalidad compleja e inabarcable, que causó una impronta tal mientras sus caligae pisaron el agger romanus, que los ecos de su existencia resuenan aún en nuestros días, como si sus actos fueran la piedra que se hace rebotar en el agua, y las repercusiones de los mismos, las ondas que llegan a la orilla, a una costa de más de dos mil años de distancia