Qué ganas de no verte nunca más. Cuando la necesidad de no querer entrar más a una oficina se convierte en un deseo recurrente. | Psicología Organizacional | Scoop.it

Tomar la decisión de cambiar de trabajo a veces deja de ser una elección que pueda ser procesada deliberadamente.

Existen contextos laborales negativos en los que  la desvalorización del capital humano se transforman en la moneda corriente con la que se comercia el contrato psicológico de los empleados. La libertad de pensar, sentir y actuar se acota, y la frustración se apodera de las emociones básicas. El pensamiento imperante de quien lo padece es el de huida o escape.  "Necesito escaparme de este calvario" "No quiero entrar a mi trabajo"; " No soporto más este lugar" "¿ Cuánto tiempo más tendré que resistir? " Estoy perdiendo las fuerzas". La des-motivación y el desgano se entrecruzan en el pensamiento, mientras la trampa vital referente a la dupla continuar-abandonar se encarna en indecisión, dando origen a una desazón característica de una crisis laboral. Trabajar en contextos adversos provoca una sensación de malestar insoportable, que genera una enorme disminución de la autoestima, y pone en riesgo la salud mental y psíquica.


Via Ricard Lloria