"Barracudas" son, metafóricamente hablando, las familias difíciles, resistentes, que llegan a la consulta con un historial de cinco o más años de fallidos intentos terapéuticos. En los términos más humorísticos del autor, son "las familias asesinas que devoran a sus terapeutas. Se las puede detectar por la sonrisa que asoma a sus labios y el timbre de regocijo que resuena en su voz cuando describen su problema crónica y enumeran a los terapeutas que han devorado". El pescador necesita maestría para capturar al pez y prudencia para evitar sus dentelladas; análogas cualidades se requieren en el terapeuta, que debe comprender a estas familias y lograr que cambien y, al mismo tiempo, sortear los peligros que supone trabajar con ellas.


Via Lena Mar Ribas