Los futuros del libro - Libros, editores y lectores en el siglo XXI...
En la cadena de valor tradicional del libro, todo estaba más o menos claro, cada agente ocupaga su lugar, los márgenes se repartían según un acuerdo no escrito y el dinero necesario para financiar las nuevas tiradas que abastecían las librerías que vendían los libros, fluía con relativa abundancia y naturalidad. España nunca fue un país donde se leyera o comprara mucho, pero esa escases estructural de lectores se combatía con la compra de bibliotecas públicas, la venta en América y alguna acción editorial complementaria cuando el grupo poseía sellos de distinta naturaleza. Ese fue, quizás, el pasado magnífico que nunca volverá.
A día de hoy, las cosas han cambiado, profundamente: la cadena de valor tradicional carece por completo de sentido en el ecosistema digital. No todos los agentes aportan el supuesto valor que agregaban antes al producto que elaborábamos y vendíamos. Distribuidores y libreros son, sin duda, los más afectados, aunque no lo estén menos los editores, que han perdido el añorado monopolio de la intermediación hacia el conocimiento y buscan cuáles son las causas de su supuesta crisis cuando, en realidad, deberían mirar mejor en casa. Los pocos e improbables lectores de antaño leen todavía menos, compran la mitad de lo que compraban; las bibliotecas carecen de presupuestos y recortan el dinero destinado a la adquisición de novedades; los libreros solamente admiten depósitos y cortan con ello el flujo de financiación que antes servía para sostener el sistema, cavando, de paso, su propia tumba; los editores se echan en brazos de las grandes plataformas de comercialización digital, aunque sea a cambio de perder márgenes, aunque sea al precio de perder el control sobre lo que editan y aunque sea a costa de perder la alianza tradicional con quienes siguen siendo su canal de comercialización principal, las librerías.
Via Bibliomontes



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