Las primeras encuestas -a pesar de las bienintencionadas meteduras de pata de los jarrones chinos- han confirmado al PSC en su estrategia de campaña. Cerradas las pasarelas de votos hacia Ciutadans y hacia Catalunya Sí que es Pot, el mensaje socialista se sustenta en tres patas: la necesidad de cambiar de rumbo en la política catalana y no solo de sentido; la consolidación de Pedro Sánchez y del PSOE como garante de una España diferente a la del PP y a la de la confrontación con Catalunya; y la superación de los frentes patrióticos como base del debate político rechazando una y otra vez los cantos de sirena de Ciutadans y del PP. Así como algunos quisieran que la campaña terminara mañana, en el PSC gustaría que durase cuanto más mejor, por algo su candidato, Miquel Iceta, no se pierde ningún debate porque de todos sale airoso, especialmente cuando los adversarios le ponen contrapartes de tercera o cuarta fila.