Hoy preparando la nota de prensa de Antonin Artaud me encuentro con esta frase de Jean Cocteau “la única obra que triunfa es la que fracasa”. Estos conceptos siempre atenazan a los artistas, el triunfo, el reconocimiento en el lado positivo de las valoraciones sociales. Enfrente el fracaso, la marginación y el aislamiento, y en toda esa batalla, el sujeto que pretende crear una obra artística y que muchas veces se enfrenta a sus obsesiones interiores.
En cualquier tipo de obra surgen los fantasmas del autor, su posicionamiento frente a la sociedad, la aceptación de la integración en el sistema o su enfrentamiento y marginación contra él.
Diane Arbus reflejaba en sus obras su opinión sobre la sociedad en que vivía. No era casual los personajes que elegía para fotografiar. Todos ellos representaban su rechazo a una sociedad que les marginaba.
Definir la locura como la perdida de la realidad social e individual es un concepto simple. Aquellos que aceptan el pesebre del poder y viven siendo obedientes y sumisos sin salirse de la fila no tienen estos problemas. Sólo los que cuestionan el sistema de una forma u otra sufren las consecuencias de todo tipo de marginación. El sistema, el mercado lo corrompe todo al servicio del poder único.
Los sueños rep



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