(Archivo) Equal Times 15/03/2013
Alimentado por la insaciable demanda china de mineral de hierro y carbón, el aparentemente eterno boom minero de Australia ha sustentado la economía del país a lo largo de la recesión mundial.
También ha hecho que el país ascienda en las clasificaciones de lospaíses más ricos del mundo. En 2011-2012, la economía australiana creció un 3,7%, frente al promedio del 1,4% del G7 en 2012.
Desde los primeros tiempos de la colonización blanca, a finales del siglo XVIII, la economía australiana ha dependido enormemente de sus abundantes recursos naturales e industrias primarias.
Pero el actual boom minero – concentrado en la remota región desértica de Pilbara, en el noroeste de Australia – es único por el hecho de haber expuesto una desigualdad de ingresos cada vez mayor y fomentado un debate nacional sobre la dirección de la economía de Australia.
Se están planteando serias preguntas acerca de la medida en que el país se ha beneficiado realmente del próspero sector de los recursos naturales, y sobre el peligro que el comportamiento abusivo del lobby minero supone para la democracia.
Una nueva campaña, dirigida por el sindicato Construction, Forestry, Mining and Energy Union (CFMEU), articula esta creciente preocupación.
Con la fecha de las elecciones fijada para el 14 de septiembre, el sindicato quiere asegurarse de que todos los partidos políticos se comprometan a gestionar mejor las ganancias de la minería para el beneficio de todos los australianos y australianas.
“El boom minero ha generado oportunidades para muchos australianos, pero ha dejado atrás a muchos más, perjudicando gravemente diversos sectores con altos coeficientes de empleo, como la manufactura, el turismo y la educación”, afirma Michael O’Connor, secretario nacional del CFMEU.
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