No suena razonable abandonar las reglas, pues también cumplen con su función, o por lo menos lo intentan. Sin embargo, a esos impulsos humanos que por naturaleza seguimos, es a los que me quiero referir. Por razones, que como diría Sabina, que no voy a explicarte, el hombre en ocasiones actúa por impulsos negativos, destructivos.
Acaso no parece obvio que, siendo el arte la actividad dedicada a crear, ésta puede convertir estos impulsos destructivos en creación, en belleza.
Y por qué no ir más allá: si un individuo convirtiera el trabajo cotidiano en una práctica artística, ¿quién no quisiera contratarlo o tenerlo como colega?
Via horaciooscar, juandoming



Your new post is loading...

