Mi viejo por Laura Zita | La Miscelánea | Scoop.it

Esta historia la escribí hace más de 2 años, poco antes del cumpleaños de mi papá. Todavía hasta el día de hoy me cuesta trabajo pensar en él sin llorar o pensar en llamarlo cuando la vida se pone más perra o cuando tengo algo lindo que contarle. 

Sin embargo, lo veo todos los días en la cara de mi hija mayor y en los chinos de la bebé. Me gusta sentirlo en los momentos de paz y de tormenta a un ladito de mi: empujándome y diciéndome que “siga adelante, que lo mejor está por venir”. Y me gusta creerle y cerrar los ojos para sentir sus manos en mi cara y su voz en mi recuerdo.

¡Feliz día del padre!