La agenda de innovación empieza con un sencillo paso: comprometerse con la búsqueda de la excelencia en innovación. Este compromiso permitirá crear un lenguaje común de innovación y elegir qué tipo (o tipos) de innovación perseguir. También ayudará a detener la percepción generalizada de que la innovación es una responsabilidad de Investigación y Desarrollo (I+D) o del departamento de desarrollo de nuevos productos, en vez de una capacidad que debe construirse a lo largo de toda la organización.