Herramientas de inteligencia emocional.
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Inteligencia emocional en el liderazgo | GestioPolis

 

Aunque el “boom” del tema de la Inteligencia Emocional se produce en la segunda mitad de los años noventa del siglo XX, los principales autores relatan antecedentes de décadas anteriores. El autor Goleman (quien se está tomando como referencia) menciona las investigaciones realizadas por su difunto amigo y profesor de la Universidad de Harvard, David McClelland cuyas investigaciones en los años 50-60 condujeron a la formulación de su teoría de la motivación sobre “las tres necesidades: poder, logro y filiación”.

Según Goleman, McClelland realizo hallazgos importantes en sus investigaciones, que publico a inicios de los años setenta, que cambiaron radicalmente los enfoques que existían sobre los test de inteligencia como predictores del éxito laboral, profesional o en una carrera directiva y cuestionó fuertemente la “…. falsa pero extendida creencia de que el éxito depende exclusivamente de la capacidad intelectual…”.

Entre los criterios que planteo McClelland en aquellos estaba que “…las aptitudes académicas tradicionales –como las calificaciones y los títulos- no nos permiten predecir adecuadamente el grado de desempeño laboral o el éxito en la vida…”. Planteaba que los rangos que diferencian a los trabajadores más sobresalientes de aquellos otros que simplemente hacen bien las cosas había que buscarlos en competencias tales, como la empatía, la autodisciplina y la auto motivación, entre otras.

 

Un artículo de McClelland publicado en 1973 propicio la aparición de un sistema completamente nuevo para medir la excelencia, un sistema que se ocupa de evaluar las competencias que presenta una persona, en el trabajo concreto que está llevando a cabo. Desde esa nueva perspectiva, una “competencia” es un rasgo personal o un conjunto de hábitos que llevan un desempeño laboral más eficaz o es, una habilidad que “aumenta el valor económico de esfuerzo que una persona realiza en el mundo laboral”.

Weisinger, al igual que otros autores y el propio Goleman, señalan que el término “inteligencia emocional” lo crearon en 1990 dos psicólogos de la Universidad de New Hampshire, John Mayer; y de Yale, Peter Salovey, quienes identificaron como los cuatro componentes y habilidades básicas de la inteligencia emocional, las siguientes:

1. La capacidad de percibir, valorar y expresar emociones con precisión.

2. La capacidad de poder experimentar determinados sentimientos, o de generarlos a voluntad, en la medida que facilite el entendimiento de uno mismo o de otro persona.

3. La capacidad de comprender las emociones y el conocimiento que de ellas deriva.

4. La capacidad de regular las emociones para fomentar un crecimiento emocional e intelectual.

Los grandes líderes son personas motivadoras, personas que despiertan nuestro entusiasmo y alientan lo mejor que hay en nosotros. Cuando tratamos de explicar su especial habilidad se relaciona con nociones como la planificación, la previsión o el poder de las ideas, pero la realidad es más sencilla: los grandes líderes son personas que saben manejar las emociones.

Poco importa lo que haga, poco importa que se dediquen a planificar estrategias o se ocupen de movilizar la acción de un equipo, puesto que su éxito no depende tanto de lo que hacen como del modo en que lo hacen. En este sentido debemos resaltar que, si un líder carece de la capacidad de encauzar adecuadamente las emociones, nada de lo que haga funcionara como es debido.

La función emocional del líder es primal en las dos acepciones del término, es decir, como acto original y como el acto más importante del liderazgo.

Cuando los lideres encauzan las emociones en una dirección positiva, movilizan lo mejor de las personas y provocan un efecto que se llama resonancia. Cuando por el contrario, lo hacen en una dirección negativa, generan una disonancia que provoca los cimientos emocionales en los que se asienta todo posible desarrollo. De ello, que la competencia de los líderes en esta situación emocional primal, es la que determina, en gran medida, que una organización florezca o, por el contrario, se marchite.

Por todo eso la clave del liderazgo primal se asienta en las competencias de la inteligencia emocional que posean lo líderes, es decir, en el modo en que se gestionan la relación consigo mismos y con los demás. Así pues, los líderes que maximizan los beneficios del liderazgo primal son aquellos que saben encauzar positivamente las emociones de sus subordinados para el logro de objetivos.

El efecto provocado por el líder en las emociones del grupo va más allá de sus palabras porque, según ha revelado la investigación, la atención de los presentes se dirige mas a él que al resto de los presentes. Así cuando, por ejemplo, alguien plantea una pregunta abierta a todo el grupo, los ojos de los presentes se dirigen hacia el líder para ver cuál es su reacción. En efecto, sucede que los miembros del grupo suelen valorar muy positivamente la respuesta emocional del líder y en torno a ella dan la suya, especialmente en el caso de situaciones confusas en las que los distintos miembros reaccionan de manera diferente. En cierto sentido, pues, podríamos concluir diciendo que el líder es la persona que determina, de manera explícita o implícita, la conducta y emociones del grupo.

Los líderes aprueban o censuran, critican constructiva o destructivamente y respaldan o hacen caso omiso de las necesidades de los demás. Ellos son los únicos que pueden determinar el quehacer de un grupo de un modo que proporcione o despoje de significado a sus actividades. El líder puede transmitir claridad y orientación y alentar la flexibilidad, permitiendo así que todo el mundo de lo mejor de si para alcanzar el objetivo previsto. Y el modo en que lo haga determina su impacto emocional.

El hecho de sentirse bien genera la eficacia mental, permitiendo que las personas asimilen mejor la información, fomenten el uso de las reglas de la lógica y flexibilicen el pensamiento. La investigaciones han podido corroborar que los estados de ánimo positivos nos ayudan a percibir mas positivamente los hechos y a los demás, lo cual contribuye, a su vez, a cobrar mayor conciencia de los recursos de que disponemos para alcanzar un objetivo, al tiempo que alienta la creatividad, favorece la toma de decisiones y nos predispone a la acción.

Existe una fórmula para cuantificar la relación empleado-empresa, según la cual un aumento de 1 por ciento en el clima emocional de los servicios va acompañado de un aumento del 2 por ciento en los ingresos. No hay que olvidar que el líder contribuye a crear el clima del servicio y que, en ese mismo sentido, tiene mucho que ver con la predisposición de los empleados a satisfacer a sus clientes.

El modo en que el líder gestiona y canaliza las emociones para que un determinado grupo alcance sus objetivos depende de su grado de inteligencia emocional. En este sentido, los líderes emocionalmente inteligentes despiertan de manera natural la resonancia y su pasión y entusiasmo reverberan en todo el grupo. También hay que decir que este tipo de líderes sabe movilizar, cuando ello es preciso, el estado de ánimo más adaptado a las circunstancias, utilizando la empatía para sintonizar emocionalmente a sus subordinados, haciéndolos sentir respetados y comprendidos.

Por el contrario, la disonancia, en suma, genera agotamiento, decepción y desaliento a las personas y les obliga a cambiar de trabajo. Además, la disonancia también tiene otro costo adicional, ya que quienes trabajan en ambientes nocivos acaban llevándose consigo a casa esta intoxicación, puesto que las hormonas del estrés liberadas durante una jornada de trabajo toxica tardan mucha horas en desaparecer del torrente sanguíneo.

Cuando el líder comprende su propia visión y valores y puede darse cuenta de las emociones de los demás, es su capacidad de gestionar las relaciones la que contribuye a generar la resonancia. Pero, para determinar el tono emocional de un grupo, el líder debe conocer bien sus propias prioridades, lo que da nuevamente la importancia de la conciencia de uno mismo y con ello aplicar los cuatro dominios de la inteligencia emocional: conciencia de uno mismo, autogestión, conciencia social y gestión de las relaciones.

Es muy importante para una organización reconocer de su personal quien es líder estrella, existe un modelo de competencia del liderazgo desarrollado por Lyle Spencer; en el cual el primer paso consistía en identificar a aquellos lideres “estrella” cuyos ingresos y rentabilidad para la empresa se hallaban entre el 10 y el 15 por ciento de resultados máximos. El siguiente paso consistió en entrevistar a los lideres “estrella” así identificados y a aquellos otros cuyo rendimiento era solo promedio, con la intención de evaluar sus competencias. Los resultados de esta investigación determinaron que la fortaleza de los líderes “estrella” no residía en ninguna habilidad técnica ni cognitiva, sino en cuatro competencias características de la inteligencia emocional: la motivación de logro, la iniciativa, la capacidad de colaborar y trabajar en grupo y la habilidad para dirigir equipos.

Finalmente, se adiestro a otro grupo de directivos del sector en el cultivo de esas mismas competencias, fijando objetivos y evaluando su desarrollo, un progreso que se vio claramente reflejado en su rendimiento laboral; logrando, con ello un aumento en la eficacia y rentabilidad de de la empresa y con ello los ingresos se verían incrementados.

Tipos de Inteligencia

Los tipos de inteligencia para la aplicación de este estudio, son:

1. La inteligencia interpersonal. Es la habilidad de entender a otros individuos; que los motiva, como trabajan, como generan la unanimidad y la cooperación entre ellos. Sensibilidad a las emociones de otros, habilidad de motivar y ayudar a otros individuos a entender aspectos importantes y a cumplir con sus objetivos comprendiendo sus necesidades. Esta inteligencia está basada en la capacidad de darse cuenta y poder diferenciar entre los individuos y sus estados de ánimo, intenciones, motivaciones y conductas. En estados más avanzados, esta inteligencia permite al individuo que la ha desarrollado ser sensible y leer los deseos e intenciones a través de mensajes sutiles y no obvios. Herramientas interpersonales: Asertividad, Empatía, Congruencia y Escalera de inferencia.

2. La inteligencia intrapersonal. Es una habilidad similar a la anterior solo que está dirigida al individuo mismo. Es la habilidad de formar una visión real de uno mismo y ser capaz de utilizar ese modelo para operar efectivamente enfrentando las circunstancias de la vida. De alguna manera es similar al concepto, mencionado anteriormente. La habilidad de acceder a la vida emocional propia como medio de entendimiento propio y, por medio de ese conocimiento, entender a otros. Está relacionada con la conciencia, la habilidad de concientizar lo que necesito, lo que deseo. ¿Por qué estoy sintiendo lo que siento? ¿Por qué pienso lo que pienso? ¿Cuáles son mis patrones y actitudes? ¿En qué circunstancias tengo la tendencia de expresar esas actitudes? Para alcanzar el éxito en el área que decidamos expresar nuestro potencial individual se requiere un buen conocimiento de quien soy, que hago bien y cuáles son mis limitaciones. Así como celebrar los éxitos y dedicar tiempo a mejorar esos aspectos que no son manejados apropiadamente. Los individuos con una fuerte y firme inteligencia intrapersonal encontraran oportunidades para usar sus fortalezas y aprender de sus limitaciones y sobreponerlas. La inteligencia intrapersonal se relaciona con el conocimiento de los aspectos internos del individuo, acceso a las emociones y a sus posibles rangos. La capacidad de discriminar efectivamente entre las emociones y poder tenerlas a nuestro servicio como medio de entendimiento y así decidir más efectivamente acciones alternativas. Los individuos con una alta inteligencia intrapersonal tienen un modelo claro de ellos mismos y pueden reconocer sus propias necesidades, y deseos, lo mismo que los recursos personales para alcanzarlos. Herramientas: Manejo de emociones, el proceso de la diferenciación, autoestima, distorsiones cognoscitivas, optimismo, meditación, visualización guiada, auto hipnosis y relajación progresiva.

Dominios de la Inteligencia Emocional y competencias asociadas

Competencia Personal, estas competencias determinan el modo en que nos relacionamos con nosotros mismos.

Conciencia de uno mismo

Conciencia emocional de uno mismo: ser conscientes de las propias emociones y reconocer su impacto; utilizar las “sensaciones viscerales” como guía para la toma de decisiones.Valoración adecuada de uno mismo: conocer las propias fortalezas y debilidadesConfianza en uno mismo: seguridad en la valoración que hacemos de nosotros mismos y de nuestras capacidades.

Autogestión

Autocontrol emocional: capacidad de manejar adecuadamente las emociones y los impulsos conflictivos.Transparencia: sinceridad e integridad; responsabilidad.Adaptabilidad: flexibilidad para afrontar los cambios y superar los obstáculos que se presenten.Logro: Esforzarse por encontrar y satisfacer criterios internos de excelencia.Iniciativa: prontitud para actuar cuando se presenta la ocasión.Optimismo: ver el lado positivo de las cosas.

Conciencia Social

Competencia Social, estas competencias determinan el modo en que nos relacionamos con los demás.Empatía: ser capaz de experimentar las emociones de los demás, comprender su punto de vista e interesarnos activamente por las cosas que les preocupan.Conciencia de la organización: capacidad de darse cuenta de las corrientes, redes de toma de decisiones y política de la organización.Servicio: capacidad para reconocer y satisfacer las necesidades de los subordinados y los clientes.

Gestión de las Relaciones

Liderazgo inspirado: capacidad de esbozar visiones claras y convincentes que resulten altamente motivadoras.Influencia: utilizar un amplio abanico de tácticas de persuasión.Desarrollo de los demás: saber desarrollar las habilidades de los demás mediante el feedback y la guía adecuada.Catalizar el cambio: alentar, promover y encauzar el cambio en una nueva dirección.Gestión de los conflictos: capacidad de negociar y resolver los desacuerdos.Establecer vínculos: cultivar y mantener una red de relacionesTrabajo en equipo y colaboración: cooperación y creación de equipos.

Tipos de Liderazgo

Estilos de Liderazgo

Como alienta la resonancia

Impacto sobre el clima

En qué casos resulta apropiado

Visionario

Esboza un objetivo común que resulta movilizador.

Es el más positivo de todos.

Cuando la necesidad de cambiar requiere de una nueva visión o cuando es necesaria una dirección clara.

Coaching

Estableciendo puentes de conexión entre los objetivos de los empleados y las metas de la organización.

Muy positivo

Contribuir a que un trabajador mejore su actividad o le ayude a desarrollar su potencial a largo plazo.

Afiliativo

Estableciendo un clima de relación armónica

Positivo

Cuando se necesita salvar las diferencias existentes entre los miembros de un equipo, motivarlos en situaciones críticas o fortalecer las relaciones.

Democrático

Tiene en cuenta los valores personales y estimula el compromiso mediante la participación.

Positivo

Cuando es necesario llegar a un acuerdo o un consenso y para conseguir la participación de los empleados.

Imitativo

Establece objetivos desafiantes y estimulantes.

Inadecuadamente aplicado suele ser muy negativo

Para conseguir que un equipo competente y motivado alcance resultados excelentes.

Autoritario

Elimina el temor proporcionando una dirección clara en situaciones críticas.

Muy negativos, porque suele aplicarse de un modo muy inadecuado.

Cuando se requiere realizar un cambio muy rápido o con trabajadores muy conflictivos.

El liderazgo eficaz depende de un amplio repertorio de estilos, al momento de la selección del personal más adecuado para ocupar una posición de liderazgo, debería tener en cuenta la presencia de un repertorio flexible de los cuatro o más estilos característicos de los líderes excelentes (antes mencionados). En caso contrario, habría que preguntarse si la persona que se está considerando para ocupar un determinado puesto directivo domina el estilo o los estilos concretos que más se adaptan a la realidad de la empresa.

El líder más adecuado para llevar a cabo el cambio de rumbo necesario para hacer frente a una situación crítica, por su parte, debe tener las habilidades de un visionario, es decir, ser capaz de trazar una nueva visión que resulte estimulante. Cuando la situación es muy urgente y exige un enfoque drástico, el estilo puntualmente más adecuado es el autoritario. Si se requiere del consenso de los empleados, de la construcción del compromiso o simplemente de generar nuevas ideas, la persona requerida tendrá que saber utilizar el estilo democrático. Si por último, de lo que se trata simplemente es de dirigir a un equipo muy competente y motivado, el estilo más adecuado parece ser el timonel.

La clave para el desarrollo de las habilidades del liderazgo consiste en la fortalecimiento de las competencias de la inteligencia emocional que resaltan un determinado estilo. Posiblemente no se nazca siendo un líder (aun cuando la inteligencia emocional posee un importante componente genético), sin embargo el liderazgo puede aprenderse. Es un proceso no fácil y que requiere tiempo y un compromiso muy profundo, pero el beneficio individual y grupal del liderazgo que se asienta en la inteligencia emocional merece la pena y resulta estimulante.

En ocasiones, el reto consiste simplemente en emplear habilidades que uno ya posee. Es posible, que la inteligencia emocional no solo se aprenda, sino también que puede mantenerse durante mucho tiempo, esto se ha demostrado en una serie de pasos muy concretos que garantizan la continuidad del aprendizaje. Y no caer, en el efecto “luna de miel” que suele afectar a todo proceso de formación y que supone el desvanecimiento de la mejora inmediata al cabo de un periodo que varía entre los tres y los seis meses. Habitualmente, este ciclo funciona del siguiente modo: la persona sale del proceso, entusiasmado y decidió a mejorar pero, apenas llega a su despacho, se encuentra con docenas de correos electrónicos, cartas y llamadas telefónicas que atender. Su jefe y sus subordinados le abruman con todo tipo de situaciones urgentes que resolver y las obligaciones no tardan en hacerle caer en viejos hábitos. Así es como va olvidando poco a poco todo lo que acaba de aprender y regresa a sus viejas respuestas mecánicas, olvidándose lentamente la decisión de cambio y descubriendo, un buen día, que todo vuelve a ser como siempre. Entonces es cuando puede decirse que la luna de miel ha concluido.

La esencia del desarrollo del liderazgo descansa en el aprendizaje autodirigido, es decir, en el desarrollo y la consolidación intencional de algún aspecto de lo que somos, lo que queremos ser o de ambas cosas a la vez. Pero para ello es preciso tener una imagen muy clara tanto de su yo ideal como de su yo real (es decir, de quien somos ahora). El aprendizaje autodirigido es más eficaz y duradero cuando uno comprende el proceso del cambio y, en consecuencia, los pasos que debe dar para lograrlo. Este modelo fue desarrollado por Richard Boyatzis, siendo un investigador académico y consultor de organizaciones en el campo del desarrollo del liderazgo.

El proceso de aprendizaje autodirigido atraviesa cinco descubrimientos diferentes, cada uno de los cuales representa algún tipo de diferencias. Cada descubrimiento, debe utilizarse como una herramienta para efectuar los cambios necesarios en las dieciocho competencias comentadas anteriormente y acabar siendo un líder emocionalmente inteligente.

Este tipo de aprendizaje deberá ser repetitivo, lo que quiere decir que los distintos pasos no se realizan de un modo sucesivo, suave y ordenado, sino que cada uno requiere un tiempo y un esfuerzo distintos. Con el tiempo, el ejercicio de los nuevos hábitos acaba integrándolos en el nuevo yo real. Es frecuente que esta modificación de los hábitos, la inteligencia emocional y los estilos de liderazgo acabe provocando cambios en nuestras aspiraciones y en nuestros sueños, es decir, en nuestro yo ideal. Y este ciclo de desarrollo y adaptación es un proceso que perdura toda la vida.

 

Read more: http://www.gestiopolis.com/organizacion-talento-2/inteligencia-emocional-liderazgo.htm


Via Ricard Lloria
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¿Qué actividades favorecen las emociones positivas?

¿Qué actividades favorecen las emociones positivas? | Herramientas de inteligencia emocional. | Scoop.it

Gracias a las investigaciones realizadas sobre el cerebro du-rante las últimas décadas, sabemos que las emociones juegan un papel determinante en nuestra forma de pensar. Emociones más positivas dan lugar a una visión menos crítica del pasado y más esperanzadora del futuro, y emociones más negativas producen una mirada retrospectiva más derrotista y menos esperanzadora del mañana.

 Como escribía Laura Chica (@laura_chica) en el post El secreto de la felicidad, «la felicidad es experimentar emociones positivas en un gran porcentaje de tiempo respecto a la cantidad de tiempo que experimentamos emociones negativas». La pregunta obligada es: ¿Cuáles son aquellas actividades que mejor alimentan las emociones positivas? De ello hablo largo y tendido en uno de los capítulos de mi libro Fast Good Management, pero según una encuesta llevada a cabo por la revista Time y otro estudio realizado por el psicólogo y economista Daniel Kahneman, Premio Nobel de Economía en 2002, las actividades más populares para mejorar nuestro estado de ánimo son las siguientes: hablar con amigos o familiares, ayudar a otros, escuchar música, rezar o meditar, darse un baño o una ducha, jugar con un animal doméstico, hacer ejercicio, comer, darse una vuelta en el coche y tener relaciones sexuales. Comentamos sólo algunas de ellas: ▪ SOCIALIZAR. Es bueno estar en contacto con la gente. Sabemos que el hombre es un ser social por naturaleza. Por tanto, si la red de amigos no es amplia es conveniente tomar la iniciativa y apuntarse a actividades que permitan estrechar vínculos. El aislamiento, salvo excepciones, va consumiendo a la persona y fomenta una visión más pesimista de la vida. Eduardo Punset escribía en un artículo: «La falta de una red de amigos y familiares repercute en la salud tanto como el tabaquismo».  En un estudio llevado a cabo en Suecia se observó a 180.000 hombres y mujeres durante el plazo de seis años. Según estas observaciones se concluyó que aquellos que se sentían más aislados tenían un riesgo cuatro veces mayor de morir prematuramente. La sociabilidad refuerza las defensas de nuestro organismo.  En otra investigación en la que participaron 334 individuos se analizó la relación entre su sociabilidad y la eficacia de su sistema inmunitario. Primero respondían a entrevistas sobre la cantidad y calidad de sus relaciones en la vida cotidiana y después se les exponía al virus del resfriado. Los resultados demostraron que cuanto más sociable era la persona, menos susceptible era al contagio, con independencia de su edad y su estilo de vida.

La soledad continuada debilita. Víctor Hugo apuntaba: «El infierno está todo en esta palabra: soledad». Estamos hechos para compartir. La psicoterapeuta Irmtraud Tarr explica: «En nuestro tiempo, la mayoría de la gente está muy sola, vivimos en una sociedad excesivamente individualista. Tenemos un cerebro social, y para sobrevivir nos necesitamos los unos a los otros. Compartiendo los estados emocionales de otras personas nos sentimos directamente concernidos y se despiertan en nosotros la simpatía y la compasión, que nos mueven a la acción». ▪ AYUDAR A OTROS. El pupilo dice: «Maestro, estoy muy desanimado, ¿qué puedo hacer?». La respuesta no se hace esperar: «Animar a los demás». Y es que echar una mano a otros es ayudarse a sí mismo. Así lo demuestran diferentes estudios como los realizados en el Centro de Investigación de la Universidad de Michigan con James House a la cabeza, que confirman que cuanto más implicada está una persona con una determinada causa social a la cual dedica parte de su vida como voluntario u otra forma altruista, aumenta significativamente las expectativas de vida, mejora su calidad de vida y se declara más feliz.  David McClelland (1917–1998), psicólogo de la Universidad de Harvard, hizo un experimento con un grupo de estudiantes a quienes mostró una película en la cual la Madre Teresa de Calcuta estaba desempeñando su labor con enfermos y pobres. Los estudiantes se mostraron conmovidos ante la película y poco tiempo después, al analizar la saliva de estos, se descubrió un incremento en el nivel de inmunoglobulina A, un anticuerpo que ayuda a combatir las infecciones víricas y bacterianas. No es casualidad que Aristóteles, uno de los filósofos de referencia del pensamiento clásico, dijese en una ocasión que «hacer el bien a los demás es un egoísmo inteligente». ▪ EJERCICIO FÍSICO. El clásico mens sana in corpore sano no es sólo un tópico sino una verdad contrastable empíricamente. El doctor Kenneth H. Cooper, fundador de The Cooper Institute, define el ejercicio físico como «el método para poner más años a la vida y más vida a los años». Cuando la máquina del cuerpo no está engrasada es muy difícil tener una disposición optimista de la vida. Por el contrario, cuando uno se encuentra bien es más fácil verlo todo de otro color. Las ventajas del ejercicio físico son innumerables. Entre otras: elimina las sustancias tóxicas del cuerpo a través del sudor; el rendimiento del cerebro mejora porque se activa la circulación y recibe mayor irrigación sanguínea; combate el estrés ya que se elimina la hormona que lo produce; se oxigena de manera más eficaz el organismo y las sustancias nutritivas se aprovechan al máximo; aumentan las defensas ya que el sistema inmunológico trabaja óptimamente; ayuda en la prevención de infartos, obesidad, osteoporosis, diabetes; y mejora la digestión, los reflejos, el equilibrio, la flexibilidad corporal, el estado de ánimo, el sueño reparador, y reduce el riesgo de formación de coágulos en venas y arterias. ▪ ESCUCHAR MÚSICA. Según un estudio llevado a cabo en la Universidad de Maryland Medical Center, escuchar nuestra música preferida es bueno para nuestro sistema cardiovascular. La música genera una sensación de bienestar en la persona que actúa en el organismo activando la segregación de óxido nítrico. Es decir, las emociones que despierta la música permiten la dilatación del tejido de revestimiento interior de los vasos sanguíneos lo que favorece la circulación y previene la aparición de coágulos y el colesterol malo. El investigador Michael Miller observaba: «Habíamos demostrado anteriormente que las emociones positivas, como la risa, eran buenas para la salud vascular, por lo tanto una pregunta lógica era si otras emociones, como las evocadas por la música, tenían un efecto similar». Y añadía: «La escucha activa a la música evoca esas emociones positivas, en parte debido a la liberación de endorfinas», que como sabemos son conocidas como las «hormonas de la felicidad», sustancias químicas producidas por el organismo que generan bienestar. No es el único estudio sobre los beneficios de la música. Una investigación de la Universidad de Brunel en Londres demostró que la música mejora la actuación atlética de las personas en los gimnasios. Los Red Hot Chili Peppers, Madonna, Queen o Rihanna, aumentan la resistencia hasta en un 15%. Y en la Universidad de Stanford se descubrió que las sinfonías del siglo XVIII mejoran la capacidad de concentración. Es decir, la música mejora la circulación sanguínea, la capacidad de ejercitarse y la concentración. Son muchos los artistas que han exaltado las bondades de la música. El violinista y director de orquesta Yehudi Menuhin (1916–1999) decía: «Estoy seguro de que la buena música alarga la vida». ▪ CONTACTO CON ANIMALES. «Lo importante de la vida es el amor, que es lo que da sentido a la vida. Si no nos suicidamos es porque tenemos a alguien a quien queremos, que en muchos casos puede ser una planta o un perro. Se puede sacar del suicidio a una persona regalándole un cachorro. Lo importante es tener un proyecto que te motive a vivir». Son palabras de Álex Rovira. Los profesionales de la medicina han constatado a través del TACA (Terapia Asistida Con Animales) que cuando las personas interactúan con animales sienten una sensación de unidad con la vida y la naturaleza; una energía positiva y curativa conocida como biophilia, traducido como amor a la vida.  Los animales ayudan a las personas a sentirse menos solas y deprimidas; ofrecen un entretenimiento que les ayuda a olvidarse de sus problemas y promueven la conversación con ellos al compartir pensamientos y sentimientos. También contribuyen a mejorar la autoestima, ya que aceptan a las personas sin calificarlas en función de su apariencia física u otras cuestiones menores; e igualmente mejoran la sociabilidad, sobre todo de aquellas personas  más introvertidas, facilitando un nuevo cauce de comunicación. Al mismo tiempo hacen que se sientan más relajadas, ya que como diferentes estudios han constatado, al estar a gusto con su presencia disminuye la presión de la sangre. 

▪ MEDITACIÓN. Por meditación entendemos distintas técnicas y métodos de control de la respiración y los pensamientos. Según la alemana Heidemarie Schwermer, autora de Mi vida sin dinero (2009), «meditar consiste en calmar los pensamientos que revolotean por nuestra cabeza» y su práctica permite «la conexión directa con el alma». Aldous Huxley (1894 –1963) también apuntaba: «La meditación ha sido practicada en todo el mundo desde los tiempos más remotos como la manera de llegar a conocer la naturaleza esencial de las cosas». Joaquín Lorente, autor de Tú puedes y Piensa es gratis, afirmaba: «En la meditación profunda nos convertimos en nuestro propio dios».

Meditar ayuda a encauzar positivamente el pensamiento, lo que redunda en una mejora de la calidad de vida psíquica, y por ende, de la calidad de vida física. Practicar la meditación frena la ansiedad y el estrés y nos lleva a un estado de calma y paz interior que nos sirve para conectar con nosotros mismos y con el Universo. Ello favorece la relajación muscular, la mejora de la circulación o el reforzamiento del sistema inmunitario, entre otros beneficios. La mente puede ser la herramienta más potente con la que contamos y al mismo tiempo la más destructiva según la utilicemos de una manera u otra. Según un estudio del equipo del Laboratorio W. M. Keck de Estudios Cerebrales, del Centro Waisman, de la Universidad de Wisconsin, que realizó diferentes experimentos en cooperación con el Monasterio Schechen de Katmandú (Nepal), las personas que practican meditación durante largos períodos inducen cambios en el funcionamiento cerebral que mejoran el conocimiento y las emociones.


Via Ricard Lloria
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