Los primeros contactos con la lectura, son siempre a través de otros, mediante la escucha activa de quien nos cuenta una historia. Generalmente suele tratarse de canciones y pequeñas narraciones o juegos. Esta fase es igualmente importante, ya que es entonces cuando ayudamos al bebé a fijar su atención, a sostenerla , a prestar atención a la entonación y al ritmo del lenguaje. Más adelante el niñ@, que ha ido aumentando sus capacidades, interaccionará cada vez más con nosotros y con los libros. Animándole en este momento a señalar a imitar sonidos o a repetir aquello que les contamos, favorecemos la expresión verbal y permitimos al niño generar esquemas mentales y adentrarse en los conceptos de espacio y de tiempo.
Via Bibliotecas Escolares Argentinas



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