Don't feed the troll | COMUNICACIONES DIGITALES | Scoop.it

La audiencia de Internet es muy diferente a la tradicional audiencia de televisión. Como ya hemos visto, en la red de redes tenemos la suerte de poder interactuar de alguna manera con los contenidos. Por ejemplo, opinando en foros o comentando una noticia en un blog.

 

Internet está lleno de páginas de información y de intercambio de opiniones donde dar nuestro punto de vista sobre diversos temas y debatir con otras personas que piensan de manera similar (o diferente) a la nuestra. Por poner un ejemplo, podemos ver un capítulo en televisión de nuestra serie favorita e ir dando nuestras opiniones, en tiempo real, sobre lo que va sucediendo en la pequeña pantalla. Y, por supuesto, leyendo las de otras personas. Como si en un único y gigantesco salón se reunieran cientos de fans para visionar la serie que les apasiona.

 

Pero, como siempre ocurre, entre tantas personas siempre tiene que haber una oveja negra. O varias. Gente cuyo sentido de la diversión no es disfrutar de su hobby (que puede ser una serie, una película, un videojuego, un libro…) junto a otras personas. No. Ellos se divierten provocando a las demás. Creando discusiones absurdas. Destripando los finales de esas obras. Es lo que en la jerga de Internet se conoce como “trolls”.

 

Un “troll” no es más que una persona que publica mensajes provocativos, irrelevantes o fuera de tema en un foro, en un blog o en una red social, con la intención de provocar y molestar. Son usuarios que, aprovechándose del anonimato que otorga Internet, se dedican a causar estragos. Lo mejor que puede hacer uno es pasar de ellos, puesto que si entras en sus provocaciones, tienes todas las de perder. El tiempo, al menos.

 

Hay algunos “trolls” que van más allá. Como por ejemplo, el que recientemente publicó en Internet una larga lista con números de teléfono de gente famosa:

 

http://www.elcorreo.com/vizcaya/20121127/gente/troll-aterroriza-famosos-201211271719.html

 

Los hay quienes encuentran “divertido” bromear con muertes ajenas:

 

http://ecoteuve.eleconomista.es/ecoteuve/prensa/noticias/4411460/11/12/Un-troll-de-El-Pais-bromea-en-twitter-sobre-la-muerte-del-Rey.html

 

E, incluso, existen “trolls” a sueldo, como si de mercenarios se tratase:

 

http://es.globalvoicesonline.org/2012/11/28/confesiones-de-troles-politicos-a-sueldo-en-corea-del-sur/

 

Desde luego, la red ha transformado por completo la forma de comunicación entre medios y audiencia. El peligro de manipulación ya no viene de los propios medios (que también, aunque ahora es mucho más sencillo contrastar noticias), sino de otros usuarios. El consumo ha cambiado. La información, los productos, llegan a un público mucho más amplio que hace tan solo 25 años. Pero, con la misma facilidad con la que se crean grupos de aficionados a cualquier hobby, siempre habrá gente que prefiera gastar su tiempo en molestar al personal. Será que no tienen nada mejor que hacer.

 

- Guillermo Gil


Via Palabras digitales