Las grandes ideas o los grandes inventos de la historia fueron muchas veces ignorados o despreciados antes de ser aceptados.
Una realidad que, inevitablemente, hace que los inventores estén hechos de otra pasta, una con la que no les asusta el fracaso, con la que no tienen miedo a lo que puedan pensar los demás y con la que son capaces y están dispuestos a trabajar muy, muy duro.
Via Paco Prieto



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