Después de tantos artículos sobre liderazgo, muy especialmente de liderazgo de la mujer, hemos estado pensando que es hora de hablar ya en absoluta igualdad, es decir, que casi sería una tautología hablar de liderazgo de la mujer o liderazgo del hombre, porque lo que en sí vale, con todas sus consecuencias por los contenidos del término, es que el líder es neutro en cuanto a género se refiere. Puede ser Hillary Clinton, Michelle Bachelet, Christine Lagarde o Dilma Roussef; por otro lado tenemos a Obama, Cameron u Hollande. Todos ellos son líderes políticos. Cuando Christine Lagarde asumió su cargo, se insistió en exceso en que era la primera mujer directora de la alta institución multilateral. Ya no es necesario esforzarse en remarcar este hecho: basta con decir, Christine Lagarde, líder del FMI. Igualmente debería tomarse nota para cada vez que una mujer ocupa un puesto de alta responsabilidad, sea en la esfera pública o privada. Es tiempo de decir líder a secas, como se dice de los hombres. El problema es que la sociedad sigue siendo mayoritariamente machista(aunque no queramos admitirlo). Todo está construido, pensado y orquestado para un mundo de hombres líderes; por eso el término líder, a secas, se vincula automáticamente a un hombre y no a una mujer, lo que nos lleva a tener que aclararlo.
Via
MyKLogica,
Mariano Ramos Mejia